Crónica de LA GUELAGUETZA 2015 – Parte 2

El público del auditorio Guelaguetza se deshacía en aplausos por la belleza en la representación de la Dejada de Guajolote; uno que otro muy deseoso se alargaba para poder escrudiñar los detalles en los disfraces de la pareja de guajolotes de la delegación de Ocotlán mientras se marchaban; cuando unas hermosas mujeres, «Las Muchitas», en faldas color morado y con sólo una frazada de tela blanca a medio ceñir cubriendo sus pechos, irrumpieron en el escenario DSC_0313 en una danza de pasos lentos para acomodarse en la circunferencia prescididas por tres toritos multicolores en un errado deambular para ser el preámbulo de la entrada épica de moros y cristianos. Por el costado derecho hicieron su entrada El Cristiano Rey Colorado, El Moro Rey Prieto. Detrás de ellos marchaba una comparsa de hombres vestidos de blanco quienes sobre los pantalones portaban otro más cortos en color negro, sobre los hombros de la camisa una capa roja y sobre la cabeza un sombrero rojo. Tras ellos irrumpieron los Tejorones, hombres con máscara color negro en ropajes blancos y usando en la cabeza un sombrero negro de ala redonda. Una vez todos en el escenario, los Tejorones bailando comenzaron la actuación de la captura y muerte del soldado moro Mal Aviejo. Después se ejecutó una batalla entre el Rey Colorado y el Rey Prieto que culminó con la evangelización del segundo. Luego vino el turno del Fandango de Cajón, en el cuál se representa el cortejo de los hombres a las muchitas. En este baile campesinos tratan de arrancar la frazada de la mujer como señal de deseo; finalmente la mujer cede víctima de la seducción. Al término de la danza, cada huaxpaltepecana encuentra el amor. La delegación se despidió con las ofrendas al público quien se dividió entre la indignación y el alborozo de la aparente rudeza en el cortejo masculino.

Mientras el desfile de faldas moradas se despedía del escenario, Huajuapam de León, la tierra del sol y país de las nubes, aguardaba con júbilo impaciente el momento para hacer su entrada triunfal. La comparsa de mujeres con faldas amplias IMG_1091multicolores, y hombres en pantalones y camisas blancas con paliacates rojos y zarape al hombro, desfilaba altiva y orgullosa por el escenario para ubicarse por parejas en la circunferencia mientras el orador homenajeaba a José López Alavez por el aniversario número 100 de la canción Mixteca. Una vez concluido el discurso, comenzaron a sonar las primeras notas de la canción. Para sorpresa de la Delegación, una gran parte del público se puso de pie para corear junto con ellos los nostálgicos versos de la canción de la Canción Mixteca. «Qué lejos estoy del suelo donde he nacido; inmensa nostalgia invade mi pensamiento» fueron las lineas que acarrearon a flor de piel los sentimientos de los oaxaqueños y no oaxaquellos para continuar con «y al verme tan solo y triste cuál hoja al viento, quisiera llorar; quisiera morir de sentimiento» lineas climáticas que provocaron lágrimas a más de uno. Una ovación y aplausos de júbilo incontenido homanjearon el final de la canción. Después la delegación y la pareja principal tomaron sus lugares en el escenario para ejecutar uno de los bailes más esperados del día: «El Jarabe Mixteco». Este baile es una serie de pasos de mucha velocidad e intensidad de ritmo en los cuales la mujer toma los extremos de su falda y juega con su amplitud para crear ondas y abanicos de colores que provocaron un vaivén de ovaciones con cada arcoiris y cada salto ejecutado. Esta danza representa el cortejo de un hombre a una mujer. Contrario a lo representado por la delegación de Huaxpaltepec, la mujer es la empoderada que torea al hombre, lo seduce con sus encantos, lo ilusiona y desilusiona, lo hace esforzarse y sufrir por captar su atención, demostrando que su amor no es fácil de conseguir, por lo cual hay que seducirla paciente, pero vigorosamente. Al final de la danza, luego de tanto alarde, desaires y erotismo, la mujer cede a los encantos del hombre y todo concluye con un beso de amor. Alborazadamente, el público se puso de pie para aplaudir la belleza del talento y cachito de cultura que los hombres y mujeres de la tierra del sol había compartido. Con la melodía de la canción mixteca de fondo, la delegación arrojó al auditorio los productos regionales como agradecimiento por los aplausos y la maravilla expresada.

El públicos se regocijaba con los regalos recibidos mientras los recolectores de piña, las bellísimas mujeres y gallardos hombres de la delegación de Loma Bonita se preparaban para subir al escenario. Había quienes miraban con asombro a IMG_1170los recolectores vestidos de café, pues con una banda roja atada a la frente cargaban en la espalda un enorme canasto de mimbre. Al centro del escenario se colocaron tres bases lineales de madera sobre las cuales se colocaron flores de piñas en representación de los sembradíos. Los pizcadores hicieron su entrada bailando El Fandango de Loma Bonita para representar la cosecha de la flor de piña como exordio al Son de Sotavento. Al hacer su entrada, las mujeres se abanicaban tomadas del brazo de su pareja. Una vez iniciadas las primeras notas del son, comenzaron un baile de seducción en donde ambos parecían entenderse. De pronto, a mitad del número, una pequeña tarima fue colocada al centro del escenario. Sobre ella cada una de las parejas ejecutó un juego de toreo entre el hombre y la mujer en el cual el hombre interpretaba al toro y la mujer al torero. Mientras la danza se ejecutaba, los recolectores repartían las piñas entre el público. Al finalizar el son, los bailarines se unieron a los recolectores en la tarea de obsequiar las piñas al auditorio como parte de la ofrenda regional.

Mientras la gente recibía las piñas de la zona del Papaloapan, los enormes IMG_1200penachos de los danzantes de la delegación de Cuilapam de Guerrero se preparaban y colocaban para iniciar la danza de la Pluma. Entre brincoteos y giros, los gallardos e imponentes soldados de Moctezuma comenzaron el baile que representó la lucha de conquista entre españoles; bando representado en el baile por una mujer portando ropajes europeos rojos; y aztecas; representados por una mujer portando un hupil azteca. Las doncellas comienzan su danza de duelo hacia la mitad de la puesta en escena. Luego se unen a ellas los danzantes y todos juntos bailando provocaron los ánimos de la gente que estalló en aplausos. Terminado su número, repartieron los obsequios que tenían preparados para el público.

Continuará.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star